domingo, 6 de septiembre de 2009

Tipología y modelo de organización del discurso
La tipología discursiva anteriormente mencionada sólo constituye un ejemplo de clasificación entre las múltiples posibilidades que se elaboraron durante últimos años. En la medida en que sólo se destacan tres categorías, esta tipología puede sin embargo darse por mínima desde el punto de vista de varios aspectos.
Contrariamente al enfoque que propone Adán (1992), la clasificación anteriormente mencionada no implica una distinción elemental entre la explicación y la argumentación, y no concede un fuerte estatuto tipológico a varias clases que frecuentemente vemos mencionadas en los tratados de otros autores.
Por ejemplo, el "discurso poético" no se ve como un tipo de discurso particular, puesto que éste destaca o por actividades lingüísticas que se manifiestan en múltiples subtipos ( el soneto, el blasón, la fábula, el poema en prosa, etc.), o de una función general del uso de la lengua - la función poética o autotélica descrita por Jakobson (1963) - que se encuentra potencialmente expresada en el conjunto de las producciones discursivas y que, por lo tanto, no remite a una infraestructura textual específica.
En cuanto al "discurso procesal", que se manifiesta principalmente en las producciones verbales de carácter preceptivo ( ingresos de cocina, métodos de empleo, procedimientos, explicaciones, etc.), se vinculó claramente con un subtipo de descripción bien estudiado por Adán (1992): la descripción de acciones.
En la medida en que su configuración de referencia se vinculó con operaciones de aspectualización de un tema-título por partes temporalmente pedidas, es necesario admitir que el discurso procesal supone un proceso descriptivo. Por último, a diferencia de un gran número de autores (Adán 1992, Bronckart 1997), la tipología propuesta por el modelo modular ginebrino no aplica el "discurso dialógico" o "interactivo" a un tipo entre otros.
El reglamento de las conversaciones remite en efecto a principios fundamentales que están incluidos en la dimensión elemental de la organización del discurso - la dimensión jerárquica - y no de la problemática de la heterogeneidad composicional. En cuanto a los diálogos representados, muy frecuentes tanto orales como escritos, su estudio es susceptible de mostrarlos como consubstancialmente vinculados con los discursos narrativos, descriptivos o deliberativos que los soportan.
A pesar de su reducido número de categorías, la tipología arriba definida ofrece una serie de ventajas, tanto metodológicas, empíricas como teóricas. A nivel metodológico, la clasificación se basa en un conjunto estable de principios recurrentes, y no, como es el caso a veces, según criterios definitorios que varían de una categoría a otra.
De manera recurrente, es una información referencial y textual que permite definir el conjunto de las tres entidades que son la narración, la descripción y la deliberación. Además, el enfoque cognoscitivo privilegiado aquí hace posible la consideración de un extenso conjunto de realidades empíricas y permite superar satisfactoriamente el problema de la variedad de las producciones discursivas.
En efecto, los tipos de discurso constituyen una información diagramática abstracta que especifica los contornos de entidades interiorizadas por los oradores. Dichas entidades pueden aplicarse según modalidades variables a la realidad de los discursos producidos, yendo de la realización "prototípica" a formas de manifestaciones más inesperadas.
Por último, debido a que reconoce plenamente la complejidad inherente al concepto de tipo de discurso, en particular, distinguiendo la información referencial y textual que la componen, la tipología presentada aquí permite aclarar desde un punto de vista teórico lo que los tipos discursivos comparten con otras formas de expresión no lingüísticas (una configuración de referencia específica), y lo que le es propio (una configuración textual monologica de intervención).
En resumidas cuentas, si la definición de los tipos discursivos aparece como una condición necesaria para el estudio de la heterogeneidad composicional del discurso, es importante recordar que no constituye más que una etapa.
En efecto, describir la posibilidad para producciones verbales de combinar una multitud de fragmentos que dependen de configuraciones de referencia variables no se aplica a la definición de tipos abstractos: implica determinar cómo estos tipos de discurso se manifiestan en secuencias efectivas, cómo estas secuencias se hacen a nivel léxico-sintáctico por efectos argumentativos, narrativos o autotélicos, cómo se imbrican finalmente a nivel textual y, cómo responden a las propiedades de las situaciones de interacción en las cuales se enuncian (véase Filliettaz 1999 y Roulet, Filliettaz y Grobet 2001).
En definitiva, la problemática de los tipos de discurso deja ver el carácter complejo de las realidades discursivas y la necesidad para los analistas de establecer respuestas metodológicamente adaptadas a tal complejidad.

1 comentario:

  1. en mi opinion este texto, esta muy bien por que profundizastes al maximo y de esta manera el lector cuando lo lea adquirira conocimiento nuevo.

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